
Porque las cartas I (por Daniel de Urquiza)
Es común decir que la cartomagia es la reina de las artes mágicas,
la poesía de la magia, y frases por el estilo.
Pero así como es común encontrar el elogio fácil, también es común encontrar la
crítica fácil frente a la cartomagia.
Que la gente esta aburrida de ver juegos de cartas.
Que la cartomagia es para principiantes.
Y hasta que la cartomagia no es magia, porque la verdadera magia es escénica, con
ilusiones, luz y música.
Sin embargo, todo mago que se precie de tal conoce bastante de cartomagia.
Si yo tuviera que ponerme una etiqueta, diría que soy cartomago.
Cuando comencé con la magia, podría haber comenzado por cualquier lado. Podría haber
elegido mentalismo, por ejemplo. O manipulación.
Al respecto, tengo la idea de que el cartomago es aquel que no es
tan inútil con las manos como para ser mentalista, pero no es tan hábil como para hacer
manipulación.
Mas allá del chiste, esta frase encierra ciertas ideas que quisiera compartir con el
lector.
La cartomagia no es manipulación. Tiene manipulaciones (un abanico, un empalme), pero el
punto, el objetivo, la idea de la cartomagia no es la manipulación.
También tiene mucho de esa capacidad de mistificar y de cautivar al público que tiene el
mentalista. Pero no es principalmente eso.
Si quisiéramos ver lo mismo desde otro punto de vista, podríamos decir que la
manipulación es principalmente visual. En cambio, el mentalismo es principalmente
verbal.
La cartomagia, nuevamente, se coloca en el medio.
Esta especial característica de la cartomagia de estar en el medio, es lo que le da su
fundamentalidad como arte mágico. Es un punto partida.
Luego podrá el que se inicia volcarse hacia uno u otro lado. Hacia lo verbal o hacia lo
visual. Hacia la habilidad o hacia la actuación.
Este es un primer punto que creo ha llevado a la cartomagia a ocupar
el lugar que ocupa hoy.
Próximamente, les contaré sobre los inicios de este arte, y sobre
como se fue desarrollando hasta ocupar el lugar que ocupa hoy.
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