Rey Ben - Ese pequeño gran mago (PARTE I) (29/05/01)

Te presentamos la primera de tres entregas del reportaje realizado a Rey Ben,
ese pequeño mago de gran talento, artista, maestro y creador de efectos que dieron la
vuelta al mundo. El mismo forma parte de una charla de dos horas y media que mantuvimos en
su escuela, donde no dejamos temas por tocar. Habló de sus comienzos, sus estudios, de su
carrera artística pasando por "Los casi tres" y "Uno y medio", sus
dolores, su escuela y sus creaciones. En este primer capítulo: Como comenzó todo.
Magika XXI: ¿Cómo surge lo de Rey Ben?
Rey Ben: Cuando empecé era Mr. Ben pero era muy parecido
a Mr. Ed, el caballo que habla, y todos me cargaban. Siempre cuando tu nombre suena a algo
te cargan, te ponen algo parecido. Mr. era porque todos se llamaban Misterix, Mr. Daba.
Luego pasó todo lo de las Malvinas en 1982 donde se sacaba todo lo que tenía Mr., todo
lo que fuera inglés se sacaba de los nombres, en bares, etc.. Yo dije me voy a cambiar el
Mr. porque se supone que eso no estaba bien. Entonces me lo saqué y empecé a buscar algo
que sonara mejor. Fonéticamente me gustaba lo de Ben por Rubén, mi nombre es Rubén
Liandro, y me puse Rey porque sonaba lindo, "Rey Ben", quedaban las tres letras
en cada nombre, me gustó y ahí quedó, y cuando el público me pregunta o alguien del
público me pregunta les digo que lo de Ben es por Rubén y lo de Rey es por humilde.
MXXI: ¿Cómo fueron tus comienzos en la magia?
R.B.: Empece en la magia como creo que casi todos
nosotros. Todos los magos, empezamos siempre con el gusto por la magia desde muy chicos,
con cajas de magia, con juegos de magia(N. de la R.: lamentablemente no existía Magia
3D). Lo primero que tuve a mi alcance fue cuando estaba en el colegio primario, terminando
7mo. grado, una pila de revistas Hobby, (eran revistas de manualidades), te enseñaban a
hacer cosas con madera, con alambre, con cualquier cosa y había una parte que la
escribía creo Aldo Mosarra que era de magia. Nosotros íbamos a buscar papeles para
venderlos, se juntaban diarios y revistas por todo el barrio, se llevaban al colegio y se
vendían para pagar algún viaje. El tema es que fui a una casa y me dieron una pila de
revistas, me las llevé a casa y antes de llevarla al colegio las empecé a ojear y me
gustó todo lo de las manualidades, y cuando vino la parte de magia, nunca mas me deshice
de esas revistas. Nunca llegaron al colegio. Y ahí empecé a ver un montón de trucos y
luego estuve 4 o 5 años del secundario sin meterme demasiado en la magia, hasta que a los
16 o 17 años ya me metí de lleno en la escuela de Fu Manchú. En ese momento Fu ya no
vivía, era el año '80 y estaba dando clases Topín, estaba al frente la viuda de Fu,
Lola de Fu Manchú. Me anoté, el lugar era bastante feo, había mucho olor a pis de gato,
bastante desagradable, lo que prueba que la magia me gusta, porque sino me escapé de
ahí. Era de terror, esto es un desastre -pensaba- me imaginaba un lugar todo mágico. Se
daban clases los sábados, y yo dije bueno voy, y si me tratan demasiado mal no vuelvo
más. Y resultó todo bien. Topín fue un gran maestro para mis comienzos, un tipo muy
prolijo, un muy buen mago, muy meticuloso para fabricar sus trucos y aprendí mucho con
él. De ahí me fue a estudiar con Lalo Bevilacqua, no se si fue conocido por los magos
pero llegó a tener su negocio en Av. Santa Fe, año '82/'83, y no me gusta mucho contar
esto, pero él iba al negocio de Fu Manchú y robaba alumnos, porque hacia trucos de magia
muy buenos, el tenía un matrix con fichas de colores que era espectacular y era su mejor
juego, entonces lo hacía y vos decías que bueno que está eso, y te daba una tarjetita
que decía clases grupales de magia y robaba alumnos. Como yo hacía mucho tiempo que
estaba en lo de Lola, los conocimientos se habían estancado, entonces me fui con
Bevilacqua. Ahí estuve un tiempo. Después hice el servicio militar, y como ya sabía
bastante magia y utilizaba la magia para tratar de zafar de todo como hice siempre, para
que no me metan en cana, de irme, de escaparme, todo eso. Un día vino un compañero del
servicio militar y me preguntó si era mago, y si conocía la Entidad Mágica Argentina,
ya que el padre de él era mago. Yo había escuchado hablar pero que no había ido nunca,
y me preguntó si quería entrar a la Entidad y le dije que sí. Su papá se llamaba
Humbert, y justo yo lo conocía, aunque en realidad conocía muy pocos magos, y así fue
como en el primer franco me fui a su casa y conocí a Humbert, quien me ayudó mucho como
así también a conocer a la Entidad. Y también me ayudo mucho Chineti, porque cuando yo
estaba haciendo el servicio militar, él era un sub-oficial en actividad. Me invitaba a la
oficina de él cada tanto y me enseñaba algunos trucos. Después ya entré en la Entidad,
y aprendí todo, todo hasta cierto punto, en realidad allí aprendí y seguiré
aprendiendo, ojalá algún día vuelva a la Entidad. Estuve 15 años de socio en la EMA, y
de allí tengo grandes amigos. Me fui porque había grandes delincuentes ahí adentro en
ese momento, y tuve que irme porque iba en contra de mis principios. Se robaban todo.
Pagabas la cuota y se la robaban, entonces dije basta, no pago más y me fui con mucho
dolor porque ahí tengo grandes amigos como Kartis, Héctor Carrión, Pablo Zanatta, como
un montón de magos. Cada vez que voy a la EMA me tratan más que bien, he dado charlas y
conferencias, he ido a ver conferencias de otros magos y me tratan de maravillas. Y se que
hoy por hoy en el año 2001 la Entidad está bastante linda y las cosas están muy bien.
Incluso les recomiendo a mis alumnos que vayan y se anoten en la EMA y yo estoy esperando
ahí, en cualquier momento voy y me anoto de nuevo. Creo que la EMA es un lugar respetable
otra vez. Allí aprendí un montonazo. Y no me quiero olvidar que allí fue donde conocí
a Kartis, al gran maestro de magos. Luego de insistirle un poco, comencé a tomar clases
con él, una vez por semana. Kartis, fue sin lugar a dudas quien me enseñó la
"buena magia", quien me hizo ver las cosas de otra manera, justificar cada
movimiento, la armonía, el ritmo, el estudio, la creatividad, el esfuerzo, y un montón
de etcéteras más. Él fue sin dudas mi primer gran maestro.
MXXI: ¿Cómo arrancás artísticamente?
R.B.: Empecé con los chicos, aunque hoy muchos escapan a todo
el tema de chicos por toda la dificultad que ofrece. Ya en la época de Lalo Bevilacqua
hacía shows para chicos con un compañero mío del secundario Daniel Méndez y que
también era compañero de magia. Eramos Daniel y Rubén. Hice magia para chicos durante
muchos años y no había otra demanda en el mercado. Había grandes magos pero ninguno
tenía un show en el teatro, ni shows reconocidos, no había magos en televisión, o sea,
un gran vacío. Y ese vacío lo tomaron los magos que hacían fiestas para chicos, algunos
con mucha dignidad y con muy buen trabajo y otros en general bastante desastrosos. Gente
que venían de otras profesiones que se metía en esto para robar (N. de la R.:
Argentinismo por ganarla fácil) y se generó en el público la idea que el mago era para
chicos y algo de mala calidad, sin ninguna cuestión artística, sin ningún valor de por
medio, solo para chicos y nada más. Hasta que esto se fue revirtiendo, yo hacía magia de
cerca, siempre fui un enamorado de la magia de cerca. En una época conseguí los libros
de Lewis Ganson y me volví loco. Y no tenía otra forma de hacer magia de cerca que no
fuera para mis amigos, porque no había demanda de shows de adultos. Y después sí,
empezó poco a poco, la gente empezó a contratar para los shows de adultos y empecé a
trabajar primero en magia de cerca, no me animaba a hacer un show de magia de salón donde
hubiera 50 o 100 personas porque no tenía con que, lo mío era monedas a través de la
mesa, hasta muchas cosas sentado, después de a poquito fui armándome cosas de salón, me
costó muchísimo entender como podía hacer magia de salón a mi gusto. Y ahí nace otro
punto, que es encontrar el camino (que me gustaría nombrar a alguien muy importante en mi
búsqueda artística que fue Enrique Viale, el "Loco Viale". Yo copiaba mucho
para tener inspiración. Copiaba a tipos como Misterix, y me río yo mismo, ¡haciendo
magia como Misterix!. El haciendo magia es un atorrante espectacular, vago, bien porteño,
yo lo iba a ver a los cabarets, a los lugares nocturnos, que ni siquiera me dejaban
entrar, con mis anteojitos, yo les decía que venía a ver a al mago, entonces me decían,
vení escondete aquí atrás. Entonces lo veía y copiaba los gags y eran de terror,
porque eran gags para la noche, para atorrantas, para tipos totalmente tomados, no era el
camino ni de casualidad, pero lo único que podía hacer. Hay que pensar una cosa, yo era
una persona muy joven, pero no había videos, no había nada, para tener referencias
tenías que ir a ver a un mago, no sabias como, no se podía viajar, hoy se te canta ir a
España y más o menos la podes pilotear, sacás un pasaje con tarjeta de crédito y lo
vas pagando durante un par de años aunque sea, pero no había nada, no había tarjetas de
crédito, no había viajes, no había videos, nada. Era muy difícil, yo veía a Misterix,
y trabajaba como Misterix, lo veía a Daba y a Merpin y hacía lo que hacían ellos. Y
gritaba, porque ellos gritaban, EH!, AH! Y yo hacía lo mismo. Una vez estaba con unos
amigos haciendo magia y me dicen, está lindo lo que hacés pero para que gritas?. No sé,
porque estará bien les dije, y me dijeron que no grite más. Y lo que quería resaltar
con esto es que el Loco Viale un día vino y me dijo después de estar trabajando mucho
tiempo en la magia, que yo era dulce, que tenía que aprovechar eso, y se me hizo un
"click" que en el momento me costo, no entendí nada pero de a poquito lo fui
madurando hasta que me cayó la ficha, y me dije, Ah
ahora entiendo, y empecé a
aprovechar mi potencial que después pude corroborar con otros artistas con los que no me
voy a comparar ni de casualidad, pero si de los cuales aprendo como Tamariz, o como Mac
King, tipos que no apelan a otro recurso que no sea seducir al público desde otro lugar,
que justamente es lo opuesto de lo que había mucho acá, que era gastar al público,
humillar a los espectadores, todo ese tipo de técnicas que todavía se siguen usando.
MXXI: Por lo que decís venías de hacer magia para
chicos, no había demanda, y tenías que estar preparado y con un estilo para enfrentar a
la demanda cuando la hubiera. ¿Te costó mucho encontrar ese estilo del que hablabas, al
no poder ejercitarlo?
R.B.: Sí. Fue difícil. Con los chicos yo nunca usé
estilo agresivo, pero no encontraba el camino para los adultos. Como expresarme yo con los
adultos, a veces era problema. Se ve mucho a un mago hacer trucos para adultos y está
haciendo una representación típica para chicos. Te das cuenta que es una rutina que la
tiene muy probada en chicos y no va con los adultos. Me costó, pero fui encontrando
cosas. Trabaje mucho intuitivamente y después fui encontrando el camino. Y una persona
que me ayudó mucho, en estos últimos 10 años fue Cristina Moreira. Había ido a
trabajar a Chivilcoy con Ye y Ye que es un amigo y es mago para un festival. Cuando
terminamos fuimos a cenar con el director del teatro donde actuamos, y este me dice, que
linda tu forma de trabajar, donde estudiaste teatro. Le dije no, yo no estudié teatro. El
daba por hecho que yo tenía una formación actoral por mi forma de trabajar. No lo
entendía, y me dice si realmente nunca estudiaste teatro andá a estudiar, porque tenés
un montón de virtudes actorales que las tenés que aprovechar y saber que las tenés. Y
así fue que conocí a Cristina Moreira, ella me cambió mucho, en realidad me reafirmó,
fue maravilloso lo que me pasó con ella. Yo estaba escuchando la radio, y Rolando
Hangling haciéndole una nota a una mujer. Y la mujer empieza a describir a un clown. Y me
estaba describiendo a mi, lo que ella describía era exactamente yo. Me agarró una
emoción muy fuerte, no me puedo olvidar nunca de ese momento. Llamé a la radio y
conseguí el teléfono de esa mujer, era Cristina Moreira, la llamé ese mismo día porque
estaba desesperado y sin conocernos hablamos casi 4 o 5 horas por teléfono. Me fui a
estudiar con ella, y después me enteré que ella toda su formación la hizo en la escuela
de LeCoq, que es una escuela francesa de teatro. Y me resultó muy lindo encontrar un día
en un libro de la escuela de teatro de LeCoq al mago Avner. Aquel mimo de barba con la
nariz colorada, aquel que hace que come los papeles como Tom Mullica, es un artista
extraordinario. Hice todos los cursos de comedia del arte y clown. Intenté algunos más
pero ya eran muy de actor, muy difíciles para mí, para mi acercamiento, mi approach era
desde el humor.
MXXI: ¿Cuánto tiempo estuviste estudiando?
R.B.: Varios años porque hice varias veces el curso. El curso duraba
3 o 4 meses y yo lo tomaba, y después al otro año ella lo volvía a dar y yo volvía a
anotarme, y ya después directamente me invitó ella, me dijo quiero que vengas y estés
con nosotros en el curso. Y siempre aprendí. Y creo que ahí, ya terminé de perfilar un
poquito mi estilo. Encontré una forma de trabajar que es hacer humor, hacer más humor
que magia. Si alguien me dice que soy cómico, me halaga no me degrada, para mi primero
está la risa y después el truco. Primero divertir, primero entretener y después viene
el truco. Yo no puedo hacer al estilo de Copperfield, entrar al ventilador, y que me
atraviesen las paletas y aparecer entre medio del público con la capa y el viento desde
abajo, yo si tengo que hacer eso, tengo que aparecer con la ropa destrozada porque el
ventilador me hizo pelota. Tengo que buscarle el lado cómico para que me cierre. No hay
truco de magia que a mi me cierre si no es cómico.
MXXI: ¿Usás la magia para la comedia, al servicio del
artista y no el artista al servicio de la magia?
R.B.: Si, aunque no tan exactamente así, porque vivo
estudiando magia, vos me ves aquí donde están todos mis libros, mi biblioteca, hay
cantidad de libros, cantidad de videos mucha información y vivo creando trucos de magia
que además me fascina poder crear y re-crear, pero necesito que los trucos sean cómicos.
Creo que es ese el punto, o sea, no armo una rutina cómica y después le pongo magia.
Armo una rutina de magia pero que tiene que ser cómica. Creo que tal vez eso sería lo
más cercano de como yo siento. Armo cualquier rutina de magia, como por ejemplo mi rutina
de aros chinos. Tardé muchos años en acercarme a los aros chinos porque para mi eran
demasiado solemnes las presentaciones de estos, salvo la de aquel mago argentino que se
enganchaba los aros con los tiradores, después de esa rutina no había visto una rutina
cómica linda, aunque ahora si hay muchos magos en el mundo y uno ve más en los videos,
magos haciendo rutinas cómicas de aros chinos. Poco tiempo atrás recién retomé mi
rutina de aros chinos, tomé todos los pases que pude, busqué información, videos,
libros, todo y armé mi rutina. Y fue cómica mi rutina porque se me traba a cada rato, se
me traban los aros y no los puedo separar, termino todo enganchado del cuello hasta los
pies y necesito alguien del público que me ayude a desenredarme porque si no viene
alguien del público no me puedo desenredar. Y ahí termino desenredado, y más o menos
mágicamente bien. Así encaro los juegos. Siempre desde la comedia desde el humor y
además es una linda forma de llegar a la gente porque no hay nada más bonito que hacer
reir. La gente se siente muy agradecida hacia al artista que lo hace reir. Creo que es
inolvidable, es saludable, es bello y es seductor. Tiene un montón de cosas el humor que
son muy fuertes, si uno piensa en los grandes humoristas que han halagado mi vida Pepe
Biondi, Buster Keaton, son gente que han hecho sus cosas por el arte y te regalan lo que
hacen. Se te meten adentro para toda la vida. Yo disfruto mucho de eso, del humor y si
algún día la gente me recordara como un cómico yo sería feliz, creo que esa es mi
mayor felicidad. Si algún día puedo llegar masivamente al público como cómico ya soy
feliz. Que relacionen mi imagen con el humor.
MXXI: Contaste los pasos de como fuiste llegando a
esto, ahora decime ¿cómo te largaste en forma profesional, como fue ese paso?
R.B.: Nunca viví de otra cosa que no sea la magia. Yo
estudie ingeniería electromecánica, hice toda la carrera en la Universidad de Morón, y
jamás ejercí, ni hice ningún otro trabajo salvo cosas de adolescente que tenía un
taller mecánico de motos, me encantaban las motos, tenía una motito, la arreglaba y
arreglaba las motos del barrio pero trabajos en serio no hice jamás. Ni los haré. Porque
eso no es serio, :-D. Tomé muy seriamente la magia. Estaba esperando recibirme para
casarme y vivir de la ingeniería y gracias a la mujer que tengo al lado que es mi esposa,
Claudia, pude darme cuenta de que no hacía falta eso, llego un momento que dijimos bueno,
basta, vamos a casarnos y vamos a vivir de la magia. Yo ya vivía de la magia mientras
estudiaba pero tenía muchas dudas de que pudiera casarme y mantener una familia, casa,
hijos, todo eso como mago. Me costaba mucho, no es el estándar. Hoy por hoy ya no hay
estándares, año 2001, gobierno de De La Rua después del de Menem, no hay estándares,
nadie dice, si sos abogado, ya está, si sos gerente de un banco ya está, ¡no!, porque
mañana te ponen un boleo en el trasero y a la calle. Me costó mucho decidirme pero sobre
la marcha no hacia otra cosa que vivir de la magia. Y un día dije bueno, listo. Viviré
de la magia hasta que se pueda y no paré jamás y nunca me faltó nada para comer en mi
casa, ni a mis hijas le va a faltar nunca, no les va a faltar jamás, porque sea como sea
van a estar bien, pero igualmente encontré un montón de caminos dentro de la magia. Y
hay muchos caminos. Lo que hay que tener muy claro es que uno quiere ser profesional de
esto y trabajar de esto. Entonces poner todo lo mejor.
MXXI: ¿Encontraste esos caminos en forma gradual o
hubo momentos en los que tuviste que buscarlos desesperadamente para sobrevivir?
R.B.: Siempre fui muy gradual, yo tengo una forma de verme a mi
mismo. Vivo empujándome a mi mismo, siempre digo que me meto un palo en el culo y me
empujo a mi mismo. No puedo frenar, ja, ja, (no vas a poner todo eso no?). Yo mismo me
empujo, porque no tengo un jefe, no tengo un gerente, no tengo a nadie adelante mío,
solamente está la vida para vivirla, entonces si yo no me empujo no voy a ningún lado.
Me pongo metas. Lo que yo me propongo es cada año hacer más que el año anterior. Hoy
empezamos la charla y yo te conté lo que había escrito a modo de agradecimiento del año
2000 en mi sitio de Internet, lo puse ahí para que sea lo más público posible ya que no
tengo algo más público para comunicarme con la gente. Y cuando empecé a poner todo lo
que había hecho me asusté de todo lo que hice en el año, pero este año tengo que hacer
más cosas. Yo no sé si en cantidad pero sí en calidad tiene que haber más. Siempre
tengo que ir un poquito más. Yo quiero que cada año sea mejor o yo mismo formarme un
poco más. Había empezado a estudiar japonés y tuve que dejar un poco por el trabajo,
pero quiero seguir. Me propuse terminar el 2001 sabiendo hablar japonés. Porque quiero ir
a Japón a trabajar, fui en el 94 al Mundial de Japón y me encantó, me gusta la
cultura japonesa.
También aprendí inglés por la magia, tenía vedado el acceso, y esto todos los magos lo
saben, a toda la bibliografía en inglés. Y me tenía que limitar solo al castellano,
porque había un montón de cosas que no podía leer como un Tarbel, un Greater Magic,
conferencias, te perdés mucho.
Hasta aquí la primera
parte, en la próxima entrega sus trabajos con "Los casi tres" y "Uno y
medio" donde habla de alegrías y desencuentros y su labor en la
enseñanza.
Si querés mientras
esperás la segunda parte visitalo en: http://www.reyben.com o http://escuelademagia.tripod.com
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