Omar Pastor: ¿Cómo fueron tus inicios en la magia?
Marcelo Bonetti: A los 14 años yo
animaba las fiestas infantiles y me iba muy bien ya que me
pedían de todas las fiestas, en ese tiempo era payaso. La
persona que me vendía, después de animar un cumpleaños me
regaló el juego de conejos y galeras de Chevalier Andrey.
Cuando hice mi primera magia, me gustó, pero le comenté que
necesitaba tener más trucos, entonces me regaló la caja de
desaparición del anillo, que todavía tengo guardada y me dijo,
este es el último regalo que yo te hago, a partir de ahora
si te gusta comprá tu propia magia.
Ahí comienzo a ir al bazar Yankee, compraba libros y artículos y hacía todo a pulmón,
ya que mi padre en ese momento no me dejaban estudiar magia, había dejado los estudios en
ese momento. Mi familia era muy tradicionalista, y yo era la oveja negra de la familia.
Después de un tiempo de ir al Bazar Yankee, el dueño, el Sr.
Litera me dijo que la próxima vez que viniera me iba a dar
un regalo, entonces no pude esperar y al otro día mismo fui
a comprar alguna cosita, entonces le digo que esperaba el
regalo que me había prometido. Me dijo que volviera en una
hora, me tome un café y a la hora y cuarto estaba ahí, justo
cuando entro, Litera subía las escaleras del sótano y me dio
un librito chiquito bastante arruinado, lleno de humedad,
hollín y tierra porque el sótano estaba inundado, ese librito
era "El Arte de la Ventriloquía" por Arturo
Marchiello, que se convirtió en mi primer paso. Gracias a
ese libro empecé a fabricar a Cirilo.
Aprendí algunas cosas de un mago Charlie que trabajaba en el Bazar Yanquee.
El vio que tenia una caja toráxica bastante grande, y me dio un impulso.
La primera presentación fue a los 18 años, el público eran
13 o 14 amigotes mas grandes que yo. Me dijeron que hiciera
alguna magia, una imitación o un chiste. Y fue la primera
vez que hablo Cirilo. Dijo tres tonterías, no tenía
ropa, sólo un jogging. Ahí lo empecé a llevar a las
fiestas infantiles, hasta que una señora me dijo si hacia
adultos y ahí empezó mi carrera. Tenía un representante
que me pidió vender el show. Empecé en barcitos, bodegones
de la noche. Hacía unas cosas de magia para el público
de la noche que en ese tiempo de represión, buscaba el reducto
para escuchar el chiste verde, la mala palabra. El humor era
verde. Cirilo no fue grosero pero si picantón, con los años
se fue puliendo y fue cambiando el humor.
O.P.: ¿Entonces con ese "simple
librito" comenzaste?
M.B: Con ese "simple librito"
y ese simple muñeco empecé a los 18 años. El libro traía las
instrucciones para hacer el muñeco.
Marcelo lo va a buscar y nos presenta a Cirilo, quien cobra humanidad ante nosotros
y nos saluda.
O.P.: ¿Cómo probás a Cirilo en aquellos
años?
M.B: Con amigos, como probás un chiste o la primer magia,
después con familiares, en las fiestas infantiles. Después en fiestas de adultos, 5
minutos, 10 minutos.
O.P.: ¿Entonces no tenías libros de
técnicas, ni libretistas, todo lo hacías vos?
M.B: Primero empecé a adaptar chistes
sueltos reformados, de Corona, de Landriscina, de amigos y
me di cuenta de que tenía que tener una rutina.
El libreto es como que se va formando solo, por ejemplo la rutina del cantante clásico
que es la más vieja y que es de esa época, empezó con un chistecito y ahora esta
formada por 30 chistes o efectos o remates.
La fui armando de a poco, alguien me dijo podes poner ésto,
un músico amigo, podes agregar esto otro.
O.P.: ¿Fuiste encontrando cosas nuevas
solo?
M.B: Yo no tenía acceso a conseguir
cosas nuevas, yo lo que tenía era la cola picando de
pibe joven que quería crear cosas, así que Cirilo se vistió
de mujer en público, le puse peluca, hizo fono-mímica, hizo
ventriloquía con un muñeco, toco instrumentos musicales,
le hice cuerpo móvil, hicimos un radio teatro, tomo una bebida
frente al público, Cirilo apaga el encendedor. Todo
lo que quise Cirilo lo hizo. Tuvo novia que se llamaba Lulú,
en realidad era una pareja circunstancial que lo venia a buscar
de un show para llevárselo, una rubia platinada. Yo quería
probar.
O.P.: ¿Cómo resolviste todos los detalles
técnicamente?
M.B: Si movía la mandíbula trataba de que
se moviera lo menos posible. Crear mayor misdirection y con
el paso de los años, que la mandíbula se moviera menos.
De eso me daba cuenta, porque venía la novia del momento y me decía moviste mucho la
boca y trataba de mejorar.
Cuando estas en el escenario tenés muchas cosas en que pensar, rutina, ropa, técnica,
juegos que causen el efecto que vos querés. Bien vestido y bien sonorizado. A lo mejor
por pensar más en el humor te olvidas de la técnica o por pensar en la técnica, el
humor se decaía.
O.P.: ¿Llega un punto en que decís
que esta acabado y es perfecto?
M.B.: Por ejemplo encontré que no
había mas para agregarle a la rutina del cantante de opera.
Empecé con otra rutina porque se me repetían muchos los lugares,
así que con copias de los libros de Ciuró y libretos viejos
de payasos hice la rutina del colegio, la del ping pong que
es la que hacemos la mayoría de los ventrílocuos.
Después salió otra más, te vas haciendo más de la noche, te vas haciendo de amigos. He
mandado a hacer rutinas y no ha servido nunca nada.
Esto es como los libros de chistes, he comprado todos los
libros y si uno de los 200 chistes que vienen publicados,
sirve, sirve el libro. Pasa lo mismo en la magia, si encontrás
un juego que te gustó, te sirvió, es valida la compra
del libro.
En ésto pasó lo mism,o un chiste agregaba o
adornaba una rutina y después muchísimas cosas salieron en
el escenario solo y como fueron gol, quedaron.
O.P.: ¿Cada vez que te presentás tenés
una rutina distinta?
M.B: Cada vez que me presento por primera vez en un lugar,
hago la rutina 1, la segunda la 2 y así hasta la 5 y cuando llego a la 6 que no hay,
vuelvo a la rutina 1.
Con eso holgadamente uno puede zafar.
O.P.: Arrancaste a los 14 años
con la magia, a los 18 con el muñeco y ¿cuánto
desplaza el muñeco a la magia?
M.B: En casi su totalidad porque estaba en lo mejor de mi juventud, en donde uno
no tiene callos en las manos y podes hacer una magia en la que estas fresco para
manipular. Llega Cirilo y la magia queda truncada, el aprendizaje, Cirilo era más fuerte.
Siempre leí artículos de magia, lo que pasa es que estaba 8 horas ensayando en función
de Cirilo.
O.P.: Hacías manipulación, ¿en eso eras
autodidacta?.
M.B: Si, de hecho en mis principios empecé a manipular
cigarrillos, con un libro de Patrick Page. Aprendí a hacer back and front. Tengo los
conocimientos básicos, no tengo rutinas de eso.
De naipes no me pidan nada, porque no soy gustoso de practicarlos, no me gustan para
hacerlos yo, soy público fascinado, soy el primero en aplaudir a quien lo hace.
O.P.: ¿Cómo llegás a la EMA?
M.B: A la EMA llego siendo mago, en
el 83. En ese momento era mago, hacia magia infantil de casas
de familia y me llevó un payaso. Di el examen de ingreso bastante
mal, pero me han aprobado porque debo haberles caído bien.
Lógicamente en la EMA he aprendido mucho al conocer buenos
profesionales, tipos talentosos. Mirando y si uno sabe recepcionar
y analizar uno aprende.
A la EMA entre con la intención de la magia.
O.P.: ¿Hay encuentro de ventrílocuos,
me refiero a algún circulo que los nuclée?
M.B: Ahora hay un encuentro en el CIVEAR
Círculo de Ventrílocuos Argentinos, que esta creado
por Miguel Angel Lembo, Marcelo Meliche y yo.
Entre los 3 llamamos a un grupo de ventrílocuos y es un grupo que se dedica a amar y
dignificar a la ventriloquía. No son todos profesionales, pero si aman este arte.
O.P.: En los últimos congresos de magia
de nuestro país los ventrílocuos se llevaron la mayoría
de los aplausos y el cariño del público, ¿por
que sucede ésto?
M.B: Yo trabajaba en restaurantes tangueros. En la clásica
cantina tanguera, el cantor sube canta 3 temas y se va, los músicos quedan y pasa el que
sigue, hay 2 momentos de corte en donde la banda descansa. En ese intervalo hay una
atracción humorística o de folklore, algo que no tenga que ver con el tango.
Siempre me llevaba los aplausos, pero no porque fuera el mejor ventrílocuo o mago, era
porque era lo diferente. Siempre la gente aplaude a lo diferente.
En los congresos de magia pasan 10 o 12 magos, si hay un ventrílocuo,
el aplauso se lo lleva el muñeco, porque uno ve un mago y
otro y otro y al ver algo distinto es como darles oxígeno.
Sería lo mismo que un mago en un congreso de ventrílocuos.
O.P.: ¿Hay muchos ventrílocuos en
la Argentina?
M.B: Somos unos cuantos, pero que
trabajemos de ésto no. Hay mucha gente que tiene muñecos.
En la ventriloquía no es como en la magia donde uno
puede hacer lo que hace otro.
O.P.: ¿A quién tomaste como
ejemplo cuando empezaste?
M.B: Iba a ver a Javier y Jaimito
y los estudiaba y miraba a Chasman y Chirolita por la televisión.
No vi otros ventrílocuos. Por eso tengo movimientos achasmanerados.
Copio esa figura televisiva. Lo picaresco de Javier y el estilo
señorial de Chasman, pero como me inclino mas hacia Chasman
me criticaban eso en mi comienzo.
O.P.: ¿Siempre viviste de ésto?
M.B: Nunca hice otra cosa, mi familia
me apoyo económicamente. Fui un chico que si bien dejó
los estudios, nunca me faltó el dinero para ir al cine,
mi mamá me daba el dinero. Cuando me fui a vivir solo me pagaron
el primer alquiler, la primera heladera.
O.P.: ¿Cuándo empiezan a verse los
primeros resultados de la profesión?
M.B: A los 23 o 24 años me bancaba solo mi departamentito,
vivía solo, con alguna novia por ahí. Ahí me caso, a los 27, edifico una casa y ahí
viene el golpe fuerte en el 88, 89, 90, 91 y 92, golpes de dinero, de divisas.
Salgo del bodegón y voy a la discoteca en donde había más plata, había que usar otro
léxico, empiezo a suavizar el show.
O.P.: ¿Que dicen ahí tus padres que
en los comienzos no querían que siguieras este camino?
M.B: Ahí lo pierdo a papá, a los pocos
meses de casarme, tenía una enfermedad muy larga y
deteriorante. Unos días antes de morirse papá me agarró
de la mano y me dijo que lástima que no entendí ésto
antes, yo venía de Badía y Cía. y lo estaba afeitando
en ese momento. Le dije viejo nunca es tarde y a los 3 o 4
días se me murió. A los 2 días de la muerte de papá, me entero
que viene mi primer hijo, Denis que tiene 10 años. Dios nos
da y nos quita. Te prueba y te pone piedras en el camino.
Comprendí que mi padre no lo hacía por mal, a veces
la gente se equivoca.
Es difícil para los padres entender que los hijos quieran ser artistas.
En mi casa se prohibió siempre el cigarrillo y el alcohol,
mi mamá se horrorizaba cuando escuchaba chistes verdes, ahora
es la primera que corre y me los cuenta cuando los escucha
en televisión. Me entendió. Hoy en día mantengo a mi ex esposa
con mis hijos, a mi actual pareja con mi nueva hija y mis
gustos que no son nada baratos - risas -. Así y todo en ésto,
hay meses malos, otros buenos.
O.P.: ¿A tus hijos les tira ésto?
M.B: El mayor, antes si, pero ahora
que compré una PC, cada vez que viene se queda jugando con
la máquina, le interesa más, al menos por ahora. El
más chico es el que está mas en los detalles, de pintale o
agregale tal cosa al muñeco, etc. Toca las magias.
O.P.: Trabajaste en teatros también
M.B: Trabaje en varias obras de
revista, como en "La Revista Dislocada".
Trabajé con Tristán, Corona, tuve cartel francés, porque me lo gané a las tres semanas
de estar en el teatro, eso me lo enseño Chasman, de cómo exigirlo. El cartel francés es
la atracción, no la figura, es un recuadro que destaca a la atracción.
También giré por todo el país.
O.P.: ¿Cuándo y como conocés a Chasman?
M.B: Trabajaba en un pub y un día
me avisan que estaba Chasman en la puerta, cuando lo vi estaba
mirando el cartel de la puerta, la foto mía y de Cirilo. Me
acerque y me presente, me dijo que era un gusto conocerme
y que sólo venía para eso, lo invite a pasar
en reiteradas oportunidades, a lo que el se negó rotundamente.
El no venía a tomarme examen, por lo tanto no quería
molestarme. De tanto insistirle, accedió. Al tener una persona
tan importante, los dueños del local lo ubicaron en primera
fila y él vio mi show. Sentía que me temblaban las piernas,
pero todo salió muy bien, al hacer la rutina en la que el
muñeco se da cuenta de quien es en realidad, le dijo a Chasman,
que lo mismo debía sentir su Chirolita. Cuando termino, se
subió al escenario, le dio un beso a Cirilo y me dio una palmada
en la cara. Fue algo tremendamente emocionante.
Con Chasman tuvimos una amistad entrañable. Pero no fue así
desde el principio, recién después de 6 meses de conocerlo
me invitó a su casa, me atendía en el living. Me estudiaba
mucho. Parecíamos los novios de antes. Después me invitó
a pasar y de a poco nos fuimos haciendo amigos.
Un día, mientras hablábamos sobre medidas de cuerpos de muñecos,
yo le decía que a mi me tocaba mucho la mano adentro, entonces
me dijo que el tenía un cuerpo de muñeco para que probara.
Fuimos a su oficina y me mostró el cuerpo, al que obviamente
probé. Mientras me miraba al espejo, de pronto él le puso
una cabeza, era la primera vez que tenía a Chirolita
en mis manos. Me dijo que lo hiciera hablar. Se sentó en el
borde de la mesa. Yo me emocioné y se me cayeron las lágrimas,
el también se puso a llorar, era la primera vez en 40 años
que veía a su Chirolita en manos de otra persona.
Con el tiempo llegamos a hacer una gran amistad que se proyecta hacia sus propios amigos y
familiares allegados.
O.P.: ¿Tuviste problemas en escena
alguna vez?
M.B: Una vez se me cortó el cordel, le tape la boca y con la
voz oculta lo metí en la valija y seguimos con la rutina de la valija, hice un cuarto de
rutina hasta que me fui.
O.P.: Dejanos una anécdota para terminar
M.B: Un día en épocas de la dictadura, estaba en un
boliche trabajando, entró un cana con un batallón, y empezó a los gritos, se ponen
todos de pie, las mujeres de este lado y los hombres de este otro, y todos con el
documento en la mano. Entonces Cirilo le dijo por favor señor oficial déjenos terminar,
que estamos trabajando. El cana se dio vuelta y apuntándonos con el dedo dijo, usted
también documentos sin darse cuenta de que fue el muñeco, entonces la gente se empezó a
reír, ante esa situación, me llevaron y me pegaron hasta por los codos.
Entrevista realizada por Omar Pastor y Federico Avellaneda - cedida por
Ciudad Mágica
derechos reservados por el autor